[no title]
Neighborhood MILFs
chapter 7
by
copier
· original author:
goro-goro
En los últimos meses, Angela ha estado pensando en James cómo algo más que un sirviente. Se estaba enamorando de él. Incluso ella misma estaba sorprendida por eso, pero era innegable. James tenía un buen cuerpo, pero la creciente atracción de Angela por el adolescente iba más allá de lo físico.
Ya ni siquiera estaba resentida con el chico por haberle causado su excesivo aumento de peso, especialmente con todo el esfuerzo qué hizo por enmendarse. Le daba de comer, la ayudaba a levantarse del sofá o de su cama e incluso la ayudaba a en el baño en situaciones incómodas, cómo limpiar su enorme trasero cuándo ella misma no podía hacerlo por obvias razones.
Él nunca se quejó de hacer todo por ella. Incluso disfrutaba de pasar tiempo con ella, y ella disfrutaba de su compañía. James la trataba cómo una verdadera reina; le daba masajes, la bañaba y le daba de comer. Ella siempre se mostró agradecida, dejando ver su lado más amable y vulnerable.
Además, James era, con total seguridad, mucho mejor que todos los demás hombres con los que había estado antes del incidente.
Esa misma noche, justo en el momento donde Angela necesitaba usar la ducha del baño para limpiar su enorme y sudoroso cuerpo, aprovecharía para coquetear con él.
Y ahí estaban ambos, el baño de la casa de Angela, totalmente desnudos dentro de la ducha (el cuál tenía un espejo), con la enorme figura de la mujer imponiéndose sobre el cuerpo delgado del adolescente. El agua debía estar tibia, cómo ella le gustaba, y ambos estaban empapados de agua. No lo suficientemente fría para tener hipotermia ni lo suficientemente caliente para que el cuerpo de Angela sudara y le faltará el aliento por el vapor de la ducha.
muy bien, Angela. Ahora o nunca, pensó la obesa mujer con determinación.
"Gracias por hacer esto por mí, cariño", dijo Angela con una sonrisa coqueta y un guiñó de ojo. James sonrió con sorna.
"De nada, Angela", dijo con amabilidad mientras tomaba la esponja y la llenaba de jabón, mientras Angela se lavaba el cabello con shampoo. El adolescente pasaba la esponja por la espalda con rollos de grasa de la mujer (haciéndola gemir), toda la espuma del jabón y el shampoo corría por el cuerpo de Angela, haciéndola brillar por la luz blanca que iluminaba el pequeño espacio. James no pudo evitar babear y excitarse. Aunque casi pesaba 400 kilos, Angela era todo un espectáculo a la vista, con sus senos enormes, sus muslos de trueno y sus nalgas a la vista. Seguía siendo una de las mujeres más sexys del vecindario a los ojos del adolescente.
Angela terminó de quitar la última gota de shampoo de su cabello y tomó el acondicionador, mientras James pasaba la esponja por sus muslos y piernas, llendo más allá de sus pies. Ella ya no podía agacharse debido a su obesidad extrema, por lo qué estaba agradecida de tener a James para eso. Se tomó un momento para ver su reflejo en el espejo. Antes de que el adolescente entrará a su vida, ella se avergonzada de estar tan gorda, añorando su antigua figura de supermodelo con la cuál robaba la atención de todos los hombres. Ahora se sentía bien consigo misma y valorar su nueva figura llena de grasa.
Podrían llamarla loca, pero en lo que a Angela le respecta, amaba su nueva figura llena de grasa y comida rápida. Dónde antes solía comer alimentos saludables, ahora podía darse los gustos qué quisiera. Ahora que lo pensaba mejor, mirando atrás a sus citas y relaciones anteriores al incidente, todos los hombres con los que estado sólo habían estado con ella por su cuerpo y por el deseo de tener un buen sexo, en lugar de tener una relación seria y verdadera cómo Angela deseaba. Cuando subió drásticamente de peso, todos los hombres, incluyendo su último novio, le dieron la espalda y cortaron contacto en el mejor de los casos o se burlaron de ella y negaban estar relacionados con la mujer sexy caída en desgracia en el peor.
Ante la dura realización de qué sólo había sido usada para tener una aventura fugaz cuándo era la mujer más sexy del vecindario, Angela se encerró en su casa, ahogando sus penas con comida rápida y engordante, renunciando a hacer dieta o ejercicio para bajar aunque sea un solo kilo, llegando a la conclusión de que ningún otro hombre se atrevería a estar con ella jamás. Hasta que James apareció en su vida
Cómo ha visto en los últimos meses, James era diferente a todos ellos. Lejos de sentir lastima o asco por su enorme cuerpo, él le mostró respeto y caballerosidad, ayudándola y estando a su lado en todo momento, sin abandonarla nunca. Una vez había dicho que, incluso con su obesidad extrema, seguía siendo una mujer muy atractiva. Angela se había quebrado ese mismo día; Ella lo abrazó y lloró en su hombro, agradeciendo sus palabras entrecortadamente mientras las lágrimas salían de sus ojos, y el le devolvió el abrazo con fuerza y le decía palabras consoladoras al oído.
Otro día en específico fue cuando fue atacada por los hijos de sus vecinos con huevos y armas de agua con orina afuera de su casa. Había insistido en qué quería tomar aire fresco en el patio trasero de su casa, y James se dispuso a ayudarla a caminar. Sin embargo, unos minutos después, un grupo de niños salió de la nada y la atacaron con huevos y armas de agua que, en vez de mojarla con agua, la mojaron con orina. Además de eso, también dijeron comentarios groseros hacía su persona, diciendo cosas como "ballena con piernas y brazos" "la reina de la gula" "la bruja de la grasa" entre otras. El orgullo y la dignidad de Angela salió herido ese día y lloró cómo nunca, corriendo lo más rápido qué pudo de regreso a su casa.
James la defendió, lanzando piedras a esos pequeños niños groseros. Cuando todo cesó, la abrazo con fuerza y le dejó llorar sobre su hombro.
eres la mujer más hermosa que he conocido jamás
ellos no tienen idea de lo que se pierden
no les hagan caso, vales mucho más de lo qué crees
Ninguna de esas palabras fueron dichas por James ese día con condescendencia y lástima. Fueron dichas desde su corazon, con total verdad y honestidad.
Ese día los había unido de verdad, y sin que él lo supiera, despertó algo en Angela, cambiando la forma en qué la mujer veía y trababa al adolescente, hablándole con más amabilidad y siendo más agradecida con todo lo que él hacía por ella, por más irrelevante e insignificante que fuera, cómo calentar su comida o hacerle masajes.
Comenzó a ver a James con otros ojos, y Angela estaba muy segura qué era para bien, sin temor a equivocarse.
'quizá sea por eso que lo amo, por ser protector amable, leal, honesto y caballeroso', concluyó Angela, sonriendo.
No se había dado cuenta qué se había detenido hasta que James rompió el silencio.
"¿Estás bien, Angela?", preguntó.
"James", dijo la corpulenta mujer.
"¿Sí, Angela?", preguntó James con curiosidad.
Angela se dió la vuelta lo mejor qué pudo para ver al adolescente a los ojos, su rostro redondo estaba rojo y sus ojos brillaban. Sonreía de oreja a oreja. James se preguntaba qué diria la mujer.
"He estado pensando mucho últimamente. Sobre esto, acerca de nosotros".
"¿Nosotros?". James levantó una ceja, totalmente confundido. Angela asintió.
"Sí", dijo Angela con voz seductora y pícara, "ya no te veo cómo un sirviente, en lo absoluto. Ahora te veo cómo algo más". Angela se estaba poniendo roja de la emoción por confesar algo tan profundo, su enorme pecho subía y bajaba con cada respiración.
"¿De verdad?", preguntó James con inocencia. Ella asintió, ampliando aún más su sonrisa y mostrando sus brillantes dientes blancos.
"Así es, cariño. Yo..."
Ya ni siquiera estaba resentida con el chico por haberle causado su excesivo aumento de peso, especialmente con todo el esfuerzo qué hizo por enmendarse. Le daba de comer, la ayudaba a levantarse del sofá o de su cama e incluso la ayudaba a en el baño en situaciones incómodas, cómo limpiar su enorme trasero cuándo ella misma no podía hacerlo por obvias razones.
Él nunca se quejó de hacer todo por ella. Incluso disfrutaba de pasar tiempo con ella, y ella disfrutaba de su compañía. James la trataba cómo una verdadera reina; le daba masajes, la bañaba y le daba de comer. Ella siempre se mostró agradecida, dejando ver su lado más amable y vulnerable.
Además, James era, con total seguridad, mucho mejor que todos los demás hombres con los que había estado antes del incidente.
Esa misma noche, justo en el momento donde Angela necesitaba usar la ducha del baño para limpiar su enorme y sudoroso cuerpo, aprovecharía para coquetear con él.
Y ahí estaban ambos, el baño de la casa de Angela, totalmente desnudos dentro de la ducha (el cuál tenía un espejo), con la enorme figura de la mujer imponiéndose sobre el cuerpo delgado del adolescente. El agua debía estar tibia, cómo ella le gustaba, y ambos estaban empapados de agua. No lo suficientemente fría para tener hipotermia ni lo suficientemente caliente para que el cuerpo de Angela sudara y le faltará el aliento por el vapor de la ducha.
muy bien, Angela. Ahora o nunca, pensó la obesa mujer con determinación.
"Gracias por hacer esto por mí, cariño", dijo Angela con una sonrisa coqueta y un guiñó de ojo. James sonrió con sorna.
"De nada, Angela", dijo con amabilidad mientras tomaba la esponja y la llenaba de jabón, mientras Angela se lavaba el cabello con shampoo. El adolescente pasaba la esponja por la espalda con rollos de grasa de la mujer (haciéndola gemir), toda la espuma del jabón y el shampoo corría por el cuerpo de Angela, haciéndola brillar por la luz blanca que iluminaba el pequeño espacio. James no pudo evitar babear y excitarse. Aunque casi pesaba 400 kilos, Angela era todo un espectáculo a la vista, con sus senos enormes, sus muslos de trueno y sus nalgas a la vista. Seguía siendo una de las mujeres más sexys del vecindario a los ojos del adolescente.
Angela terminó de quitar la última gota de shampoo de su cabello y tomó el acondicionador, mientras James pasaba la esponja por sus muslos y piernas, llendo más allá de sus pies. Ella ya no podía agacharse debido a su obesidad extrema, por lo qué estaba agradecida de tener a James para eso. Se tomó un momento para ver su reflejo en el espejo. Antes de que el adolescente entrará a su vida, ella se avergonzada de estar tan gorda, añorando su antigua figura de supermodelo con la cuál robaba la atención de todos los hombres. Ahora se sentía bien consigo misma y valorar su nueva figura llena de grasa.
Podrían llamarla loca, pero en lo que a Angela le respecta, amaba su nueva figura llena de grasa y comida rápida. Dónde antes solía comer alimentos saludables, ahora podía darse los gustos qué quisiera. Ahora que lo pensaba mejor, mirando atrás a sus citas y relaciones anteriores al incidente, todos los hombres con los que estado sólo habían estado con ella por su cuerpo y por el deseo de tener un buen sexo, en lugar de tener una relación seria y verdadera cómo Angela deseaba. Cuando subió drásticamente de peso, todos los hombres, incluyendo su último novio, le dieron la espalda y cortaron contacto en el mejor de los casos o se burlaron de ella y negaban estar relacionados con la mujer sexy caída en desgracia en el peor.
Ante la dura realización de qué sólo había sido usada para tener una aventura fugaz cuándo era la mujer más sexy del vecindario, Angela se encerró en su casa, ahogando sus penas con comida rápida y engordante, renunciando a hacer dieta o ejercicio para bajar aunque sea un solo kilo, llegando a la conclusión de que ningún otro hombre se atrevería a estar con ella jamás. Hasta que James apareció en su vida
Cómo ha visto en los últimos meses, James era diferente a todos ellos. Lejos de sentir lastima o asco por su enorme cuerpo, él le mostró respeto y caballerosidad, ayudándola y estando a su lado en todo momento, sin abandonarla nunca. Una vez había dicho que, incluso con su obesidad extrema, seguía siendo una mujer muy atractiva. Angela se había quebrado ese mismo día; Ella lo abrazó y lloró en su hombro, agradeciendo sus palabras entrecortadamente mientras las lágrimas salían de sus ojos, y el le devolvió el abrazo con fuerza y le decía palabras consoladoras al oído.
Otro día en específico fue cuando fue atacada por los hijos de sus vecinos con huevos y armas de agua con orina afuera de su casa. Había insistido en qué quería tomar aire fresco en el patio trasero de su casa, y James se dispuso a ayudarla a caminar. Sin embargo, unos minutos después, un grupo de niños salió de la nada y la atacaron con huevos y armas de agua que, en vez de mojarla con agua, la mojaron con orina. Además de eso, también dijeron comentarios groseros hacía su persona, diciendo cosas como "ballena con piernas y brazos" "la reina de la gula" "la bruja de la grasa" entre otras. El orgullo y la dignidad de Angela salió herido ese día y lloró cómo nunca, corriendo lo más rápido qué pudo de regreso a su casa.
James la defendió, lanzando piedras a esos pequeños niños groseros. Cuando todo cesó, la abrazo con fuerza y le dejó llorar sobre su hombro.
eres la mujer más hermosa que he conocido jamás
ellos no tienen idea de lo que se pierden
no les hagan caso, vales mucho más de lo qué crees
Ninguna de esas palabras fueron dichas por James ese día con condescendencia y lástima. Fueron dichas desde su corazon, con total verdad y honestidad.
Ese día los había unido de verdad, y sin que él lo supiera, despertó algo en Angela, cambiando la forma en qué la mujer veía y trababa al adolescente, hablándole con más amabilidad y siendo más agradecida con todo lo que él hacía por ella, por más irrelevante e insignificante que fuera, cómo calentar su comida o hacerle masajes.
Comenzó a ver a James con otros ojos, y Angela estaba muy segura qué era para bien, sin temor a equivocarse.
'quizá sea por eso que lo amo, por ser protector amable, leal, honesto y caballeroso', concluyó Angela, sonriendo.
No se había dado cuenta qué se había detenido hasta que James rompió el silencio.
"¿Estás bien, Angela?", preguntó.
"James", dijo la corpulenta mujer.
"¿Sí, Angela?", preguntó James con curiosidad.
Angela se dió la vuelta lo mejor qué pudo para ver al adolescente a los ojos, su rostro redondo estaba rojo y sus ojos brillaban. Sonreía de oreja a oreja. James se preguntaba qué diria la mujer.
"He estado pensando mucho últimamente. Sobre esto, acerca de nosotros".
"¿Nosotros?". James levantó una ceja, totalmente confundido. Angela asintió.
"Sí", dijo Angela con voz seductora y pícara, "ya no te veo cómo un sirviente, en lo absoluto. Ahora te veo cómo algo más". Angela se estaba poniendo roja de la emoción por confesar algo tan profundo, su enorme pecho subía y bajaba con cada respiración.
"¿De verdad?", preguntó James con inocencia. Ella asintió, ampliando aún más su sonrisa y mostrando sus brillantes dientes blancos.
"Así es, cariño. Yo..."
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June 1
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